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La web del deporte tachirense |

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Jorge Antonio Olivares, un ejemplo a seguir
Polifacético del deporte y maestro por siempre |

Foto/ Omar Hernández- Profesor Jorge Antonio Olivares, sempiterno formador de los ases del mañana. |
(Homero Duarte Corona)
Un hombre consagrado al deporte. En las aulas, cuando aún estudiaba el cuarto grado de educación primaria, en el Grupo Carlos Rangel Lamus, año escolar 57-58, le nació la vena por la actividad del músculo, pasión que estuvo con él mientras fue atleta activo; y ya retirado, se ha dedicado al cien por ciento a la formación de los atletas del mañana, la generación de relevo.
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No nació en Venezuela. A los 6 años de edad se apareció por el Táchira, de la mano de su progenitora y una tía, llegó de su natal Bogotá, para quedarse por siempre en una tierra que le ha dado todo... y hoy en día, a los 66 años, con un largo recorrido en la actividad deportiva, en todas las facetas, se siente un hijo más de la patria de Bolívar
Jorge Antonio Olivares, aunque todo el mundo lo conoce por el título de profesor Olivares, se graduó de maestro normalista en la emblemática Escuela Normal "J.A. Román Valecillos", para la época, institución bandera en su tipo en el país.
Nunca se casó, tuvo muchas novias; sin embargo, hubo una dama especial, la autora de sus días, Ana Teresa Olivares, la mujer incondicional de toda su vida, de la cual estuvo pendiente hasta el último aliento de su existencia, hace 25 años; y también decenas de "hijos", los tantos alumnos a quienes impartió sabiduría en las aulas, y a esa interminable cantidad de niños y adolescente que ha venido formado en el atletismo y en el fútbol.
Polifacético del deporte
---Desde niño me picó el gusanillo del
deporte---, apunta Jorge Olivares, sentado en su improvisado escritorio, allá en su segunda casa, la antigua Plaza Venezuela, hoy en día un escenario totalmente reestructurado, con grama artificial, aunque un tanto golpeado por la falta de mantenimiento.
Nada fácil para platicar con este sempiterno hombre del deporte, una y mil veces es interrumpido el diálogo, a cada instante se le acercan los niños-futbolistas, quienes comienzan a formarse en la Fundación Monseñor Arias Blanco, una de las criaturas "paridas" por él, para ir en su auxilio: "quiero agua", le dice uno de los más pequeñines; otro le pregunta: ¿"estoy en la lista?", y uno de los más grandes le llama la atención, para saber a qué hora es el entrenamiento.
Un ritual que cumple el profesor Jorge desde hace 35 años, cuando fue traído a la entonces Prevención del Delito por su directora, la abogada María Elena Gallanti, y la ya desaparecida Rosaura Casanova, para que se encargara del club de atletismo.
Enlaza las ideas, en su mente fluyen una y mil cosas, de todo su andar por más de medio siglo de: estudiante, atleta, docente, entrenador, dirigente y formador de las figuras del mañana, largo trajinar que lo hace sentirse orgulloso, feliz de la vida.
Docente y entrenador
Un calor sofocante, superior a los 35 grados, para un brindis del interlocutor. Llama a uno de sus discípulos, le entrega un billete, y a los cinco minutos estábamos saciando la sed, en medio de un diálogo en el propio sitio de los acontecimientos, con el testimonio de atletas y entrenadores, todos pertenecientes a la Fundación Monseñor Arias Blanco, institución de la cual el profesor Jorge Olivares es su ideólogo, fundador y presidente vitalicio.
---En mi época no existían profesores de Educación Física; el mismo docente, por mística, a la par dictaba clase y en el receso fungía de profesor de Educación Física, trabajo este ad honórem, sin cobrar ni un solo centavo, y uno lo hacía con el mayor amor del mundo, recuerda.
Se necesitarían muchas cuartillas para escribir el rico y ejemplar palmarés de un hombre que lo ha entregado todo por la docencia y el deporte, a cambio de nada, pues su gran riqueza es la felicidad que siente cuando todas los mañanas se levanta y lo primero que tiene en mente son los casi doscientos niños que se forman como futbolistas en la remozada cancha de la Plaza Venezuela.
---Le voy a confesar un secreto -nos dice-, de repente desconocido para quienes toda la vida me han visto inmiscuido en el atletismo y el fútbol: mi gran pasión de siempre ha sido el voleibol, fui selección Táchira en mi época de estudiante, en primaria y secundaria, incluso durante mi trayectoria como docente.
Revolucionario de la actividad
Palabra muy de moda en esta época, pero que siempre la ha puesto en práctica el interminable Jorge Olivares, desde que inició su labor de docente, en el lejano año 1963, en Las Mesas de Seboruco, de entonces, en el grupo escolar estadal "Ramón Fernández Velardi".
Una verdadera revolución deportiva la que comenzó el joven docente de entonces; primero en Las Mesas, durante dos años, luego en Umuquena, donde hizo una llave de oro con el profesor Lucidio Martínez, para encaminar a los niños y jóvenes estudiantes en la práctica del ciclismo, fútbol, voleibol, atletismo y baloncesto, que los llevó a fundar los Juegos Escolares Deportivos.
---Me enorgullece que hoy en día, muchos de los niños y jóvenes que estuvieron bajo mi égida en Las Mesas y Umuquena, me encuentran en la calle y me saluden con cariño, agradecidos por mis enseñanzas--- dice el modesto hacedor de atletas.
Le deben mucho
La modestia es uno de los grandes dones de este maestro de maestros, jamás hace alarde de todo lo que ha hecho por esta región; el tiempo y la historia terminarán por redimirlo, o tal vez después de muerto le comenzarán a hacer los homenajes que nunca le hicieron en vida.
Cronológicamente, el profesor Olivares, a secas, así como todo el mundo lo conoce, relata paso a paso lo que ha sido su andar por su Táchira del alma, región a la que siente y ama más que nadie, "es mi razón de ser", confiesa.
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---Junto al profesor Lucas Prieto Dávila fundamos la Media Maratón de San Sebastián, en 1969, justa que por ocho años consecutivos organizamos, con la presencia de grandes luminarias del fondismo internacional, entre ellas Víctor Mora, gloria del atletismo colombiano y de América--- puntualiza.
---¿Por qué no continuó organizando la carrera?
---Nos pagaron muy mal -acota-, pues pese a todo lo que aportamos a la competencia, una deuda de 5 mil bolívares nos obligó a "tirar la toalla", para utilizar un término boxístico--- apunta con dejo de nostalgia, más de rabia, al recordar tan ingratos momentos.
---Lamentablemente, todo el mundo nos dio la espalda: la Asamblea Legislativa, tampoco la Lotería del Táchira, ni el IND regional, al extremo que casi tenemos que ir hasta los tribunales por la amenaza de una agencia de viajes a la cual se le adeudaba 1.500 bolívares, que representaban los pasajes de dos atletas mexicanos. |

Foto/ Omar Hernández- Un pequeño recibe el consejo oportuno de su maestro y entrenador.
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Trajo a la memoria la carrera atlética en homenaje a Diario La Nación, que junto a Ramsés Díaz León, jefe de las páginas deportivas de este matutino para ese momento, fue su creador en el año 1969.
Aarón Díaz Ramírez, hijo de Ramsés y en este momento defensor del Pueblo en el estado Táchira, fue uno de los atletas que inauguró la competencia, que a la postre tuvo una vida muy efímera; “quizá
-recuerda Jorge Olivares- por lo poco amigo que era del bullicio don José Rafael Cortés, pues el reunir tantos jóvenes atletas frente a las instalaciones del periódico no le simpatizaba mucho a su editor”.
El atletismo y el fútbol,
sus grandes pasiones
El buen trabajo cumplido en el interior del estado fue premiado con su cambio a la ciudad capital. Aterrizó en el colegio San Juan Bautista de La Ermita, donde duró poco, apenas dos años, pues al cura párroco de ese momento no le gustaba el deporte, que lo obligó a pedir cambio para el colegio parroquial El Carmen.
---Una bendición de Dios mi llegada a esta institución “concordiana”, en 1975 -recuerda con emoción el sempiterno entrenador y dirigente deportivo-. Me dio luz verde su directora, Rosa Edilia Contreras, para que compartiera la enseñanza en las aulas con el deporte, que me llevó a fundar la maratón escolar del Club Monseñor Arias, aún vigente.
Conocedor el estado de todo lo que significaba el profesor Jorge Olivares, fue llamado por la directora de Prevención del Delito, María Elena de Gallanti, ente gubernamental con sede en la antigua Plaza Venezuela, para que cumpliera una función específica como entrenador,
---Fundé un club de atletismo, que tuvo una vida de diez años, para desaparecer luego por cuestiones netamente políticas, pero me queda la satisfacción que durante este tiempo fuimos con atletas de la institución a representar al estado en eventos de corte nacional, siempre con buenos resultados, apunta.
El club Monseñor Arias Blanco
de fútbol, su hijo preferido
---Comenzamos con 16 niños, en categoría Mundialito, en 1986, sirviendo de búnker la cancha de la Plaza Venezuela, para ese momento totalmente de tierra, más bien arenilla; y hoy en día, a casi un cuarto de siglo de fundado, contamos con 166 estudiantes-futbolistas, para un total de 10 equipos, desde la categoría Compoticas hasta Infantil A.
Pese a que cambió de nombre, de club pasó a fundación, para el profesor Jorge Olivares todavía sigue siendo el mismo ente que él fundó, pues no ha recibido la colaboración que esperaba del ente público y privado.
Como fruto de la semilla que sembró, con un poco más de una docena de niños, ya en el nuevo milenio, esta institución tiene en su haber infinidad de títulos ganados a nivel municipal y estadal, amén de conquistas en el contexto internacional, en América y Europa, un justo premio a su principal mentor y a todos los que de una u otra forma están compenetrados con la Fundación Monseñor Arias Blanco.
Tomás Rincón, ahora titular indiscutible del Hamburgo de la Primera división de Alemania; Gean Carlos Maldonado, del Atlante de México; Edgar Pérez Greco, del Deportivo Táchira; Leineker Zafra, del Cortuluá de Colombia, y Leo Colmenares, del Carabobo FC, entre otros, son los jugadores que se formaron en el club Monseñor Arias Blanco, “y hoy en día son orgullo de nuestra institución”, remata el profesor Jorge. |
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